jueves, 27 de noviembre de 2008


No sé en que momento he decidido asemejarme a una pastilla efervescente.
Solo sé que la corriente me arrastra y me deshace, que la saliva me disuelve y que mi seguridad, convertida en pequeñas partículas diminutas y con mal sabor, se abren paso a un tunel oscuro, cercano y poco hogareño, donde comienza mi ya fingida indiferencia, donde se abre paso como cada año con luces y adornos que yo no consigo ver. Y es que la festividad ya se huele en el aire, y el aire me enfria y me enferma ya no por su condición invernal, sino por lo que las fiestas conllevan.Y se compactan en el fondo esos sentimientos, de tanto esconderlos solo para no quitarle la sonrisa a otro. Y el espíritu resquebrajado de la navidad ya no pasa por mi puerta, le eché hace tiempo atrás, pero no le echo de menos; no me gustan sus malas compañias, las lágrimas que conlleva el mirar atrás, los recuerdos y personas que me hace echar en falta...

Yo apagaría cada pequeño led tintineante de cada parte del mundo con el único propósito de no ver y, con muchísima suerte, tampoco sentir que las navidades estan aqui, a la vuelta de la esquina...






2 comentarios:

rubiioo! dijo...

ia sabes todo lo q pienso .. xDD
sorry por esta basura de comntario ..
nbsote mina,

sabes q puedes superarlo ..

Carlaiel dijo...

Wow, es muy original el texto. Me ha gustado mucho, sea lo que sea, lo que te pase, ánimo. =D