viernes, 20 de noviembre de 2009



Ya no lo tiene. No, ya no, pero no lo digas muy alto, porque le duele todavía un poco la ausencia. Se forma un eco profundo cuando hurga por ahí dentro, un silencio incómodo al pararse y no oír el bom-bom que bombea su sangre. Ahí, en el bolsillo que da junto al cor-, que diga junto a su pecho, lleva siempre una baraja francesa, con el As de Corazones liderando. Y es cada noche el mismo ritual; una tenue y anaranjada luz, unas largas piernas que acaban en una corta falda, unas uñas rojas y cinco cartas en la mano-y no cuento el as de la manga- en una mesa que huele a testosterona. Unos ojos negros con unos labios rojo hipnótico, cinco pares de ojos que terminan en su escote, y mientras la baraja bombeando y oxigenando la partida.
Una mirada que se desvía de su escote, y para en sus largas pestañas seguido de un subido aquitepilloaquitemato en el baño y todo apostado a una sola carta. El premio gordo: Él. La adicción que ella le produce, la indiferencia con la que les trata.
Todas sus fichas a una misma carta. Toda la partida en riesgo, pero toda ganada.
Como cada noche, regresa con un polvo a sus espaldas y la soledad más arraigada que nunca. Porque siempre recordará ese quebrar, como el sonido de una ventana avasallada por piedras, como mil cristales rotos sobre la alfombra de la cocina. Siempre recordará la huida de aquel carbonizado corazón,lleno de remiendos y parches mal apañados, quemado de tanta mala adicción, tan lastimado de tantos otros amores, tan bañado en lágrimas y alcohol para cicatrizar... Ese corazón que se escapaba de ella, de puntillas y con apenas equipaje por la puerta trasera, y que iba a morir lejos, puede que al mar.

Se caló las gafas, que aunque no eran a prueba de lágrimas sí al menos de miradas indiscretas y salió de aquel bar. Sus ojos: rojos, todavía producto de tanto alcohol y lágrima. Su tiempo: perdido.
Su amor…malgastado.


Y es que lo que ella todavía no sabe es que no hay posibilidad de rellenar ese vacío que ÉL dejó dentro…



2 comentarios:

winter confessions • dijo...

Creo que ni el alcohol ni mil polvos salvarán la pena que siente por no poder recobrar el sentir que ese agujero le quitó.
Me encantó la sutil sexualidad de la descripción del principio, muy muy bueno.
Besos con sabor a fresa ♥

Hollie A. Deschanel dijo...

Hay vacíos que no se pueden llenar.

Beso!