martes, 18 de mayo de 2010

And once you're gone,you can never come back

Siempre traté de arañar el cielo, intentando hacerle al sol una brecha por la que respirasen las sombras.
Lo intenté un tiempo;supuso dejar correr unas cuantas lágrimas, porque dejar la vista anclada allí arriba, día tras otro, hora tras hora, siempre supone pérdidas. Pero lo acepté sin rechistar, conformándome con devolverte el golpe algún día, imaginando mis dedos desgarrando tu luz.
Así fue como tropecé, cayendo de boca sobre la acera, sangrando inocencia e ingenuidad. Y mientras aquel fluir caliente enrojecía más mis labios y mi marcapasos solfeaba un dos por cuatro, me topé con esos ojos curiosos y hambrientos, que reían de la fragilidad que destilaban los mios.Una mirada tan familiar, tan...mia, que me vació por dentro y sacó mis tripas y sentimientos a secarse al sol.
No quedó nada de ellos, y nunca más miré al sol: descubrí en aquel charco, en esos mis ojos, el concepto de insignificante y autodestructivo. Por mucho que creí tenertela jurada...
Al final, solos nos destruimos, solos nos quedamos. Siempre nos hemos despachado solos. Siempre yo. Sólo tú. Todo individualista. Todo autodestructivo...
Y una vez que te reconoces, una vez que te sumerges en esa mirada...ya nunca más vuelves.
And once you're gone, you can never come back.

2 comentarios:

kannay dijo...

El ser humano es el ser más autodestructivo que existe.
Lo peor de todo es que, a pesar de saberlo, no hacemos nada por evitarlo.

Precioso texto ((:

SKIZO dijo...

In your honour and in the honour of wall the Writwrs and Poets, I published an ilustration.